De jugar en la NBA a vagar en las calles

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De jugar en la NBA a vagar en las calles

De jugar en la NBA a vagar en las calles

Un joven caminaba por las calles de Houston. Eran alrededor de las 10 de la noche, cuando un hombre alto y delgado llamó su atención. Mientras se acercaba a él notó que iba descalzo. Siguió caminando, estaba seguro de que lo había visto jugando básquetbol por la televisión. “Perdona, ¿eres Delonte West?”, le preguntó, a lo que el tipo con aspecto de vagabundo respondió: “Solía serlo, pero ya no llevo esa vida”.

Se tomaron una foto que se esparció rápidamente por internet. En ella se ve que West, de 32 años, apenas tiene los ojos abiertos y sostiene un vaso en la mano derecha. Un remedo del atlético base que jugara en cuatro equipos de la NBA.

Fue escogido en el draft de 2004 por Boston Celtics. Tenía condiciones, dicen sus entrenadores, pero sus demonios lo condenaron.

En 2008, ya jugando para Cleveland Cavaliers, abandonó el equipo temporalmente por un brote depresivo agudo, reconociendo, además, que padecía un trastorno bipolar. Una mezcla incontrolable para su mente. “Después de ganar y de haber conseguido la canasta de la victoria todo el mundo gritaba mi nombre. Supuestamente debía sentirme bien pero estaba en la mierda. Tenía que ir al baño y decirme a mí mismo ‘Delonte, levanta el ánimo. Vamos hombre, la vida es bonita”, contó .

Un año después fue detenido por la policía mientras conducía su motocicleta. Al registrarlo se comprobó que cargaba tres armas de fuego y había fumado marihuana recientemente.

No soportó ser el centro de las miradas de la ciudad y volvió a Boston, donde fue despedido por una pelea con un compañero. Su vida personal también se derrumbaba. Se había divorciado y empezaron los problemas económicos para él, un tipo que acumulaba 14 millones de dólares en salarios. El cierre patronal de la liga en 2011 le impidió encontrar un nuevo equipo y no tuvo otra que trabajar en una empresa de transportes.

Durmió un tiempo en el American Airlines Center, casa de los Dallas Mavericks. El equipo texano le ofreció un contrato de un año. No lo hizo mal, pero nuevamente fue cesado por sus indisciplinas.

Pasó por la Liga de Desarrollo de la NBA, sin éxito. Se fue a China, donde tuvo grandes actuaciones. Nuevamente se le abrieron las puertas de la principal liga de basket. En verano de 2014 estuvo  en el campamento de verano de Los Angeles Clippers. Se le veía feliz, tenía una nueva esposa y un hijo recién nacido. Pero nunca llegó a jugar oficialmente con los angelinos. Se le perdió el rastro  hasta ahora. Sus viejos demonios, al parecer, han vuelto a la marca.

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